Toco tus labios en la oscuridad.
Percibo el silencio llegar,
un silencio cristalino,
estimulante y redondo.
Nada abre el pecho como tus pasos rompiendo el tiempo,
abrazando el aire que respiro,
el mismo aire que tu boca atrapa con ardor.
Todo el cielo abierto para tu regreso,
un regreso herido y goteante,
tras lo siglos de eterna espera.
Siempre busco ese sigilo, ése con el que brota el suspiro.
Un suspiro que exhala el rojo de tus besos.
Aquéllos a los que instante tras instante
domingo 9 de diciembre de 2007
Una larga espera
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