Para nosotros, los seres humanos, este mundo es breve y efímero. Quizás, transcurrido el tiempo, sólo quede en un lapsus, en un número indeterminado de anécdotas. Eso sí, que para cada uno de nosotros, la experiencia de vida supone nuestra verdad. Una verdad que tiene diferentes versiones según por el cristal por el que se mire y según quién lo mire.
Karl Popper decía que no existe una verdad, sino muchas. Es por ello, que hoy, los ciudadanos de esta era en proceso de digitalización busquen la verdad sin hallarla por rincón alguno. Y es que nos alejamos de la verdad. Nosotros, los de hoy, abandonamos la realidad y nos alejamos de todo aquello que suponga aceptar la realidad de nuestro mundo. Los seres analógicos, y los digitales también, no encuentran tiempo para indagar sobre la realidad, sobre por qué ocurren las cosas. Todo parace dado, encontrado, fabricado, operado, regenerado, incluso remodelado o preparado.
Uno de estos días me voy a preguntar por qué una sociedad moderna, como la actual , que parece que nunca en época alguna de la Historia ha estado tan adelantada, se ha vuelto tan conservadora. Nada de progreso, todo lo conseguido es necesario consevarlo para llegar a tener más. Pero en realidad nos olvidamos -sí, nosostros, los mismos de la vida efímera- de buscar verdades para progresar, ya que si nos falta nuestra verdad de existir estaremos viviendo en el limbo, olvidados y alejados del mundo real.
martes 22 de enero de 2008
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