domingo 20 de abril de 2008

La vida se abre camino

Hoy he comprobado como mi hijo de 1 año de edad se abre camino en la vida que le rodea. Al entrar en la cocina hay una mesa por la que a la edad de 11 meses, el niño pasaba por debajo sin toparse. La mesa es de cristal de 3 centímetros de grosor, está unida a la pared y sólo tiene una pata de acero de unos 20 centímetros de díametro que la une al suelo. Las esquinas son circulares y los filos están contorneados.

Antes de ayer se golpeó por primera vez provocándole su primer llanto a cuenta de la mesa de cristal de la cocina. Vigilante las sucesivas veces a su paso, evitaba su golpe poniendo mi mano para reconducir su camino. Mi mujer me advirtió que sería bueno que le dejaramos entrar solo aún a riesgo de que el niño sufriera golpes en su cabecita. No estuve muy de acuerdo, pero accedí. Los golpes que recibió casi me dolían más a mí que al niño.

Ayer me quedé estupefacto, Darío -el nombre del niño- avanzó hacia la mesa y al llegar a la altura levantó su bracito derecho tocando la mesa y evitando así golpearse en la cabecita, pues su brazo marcaba la distancio como nosotros haríamos para no tropezar si andaramos por un espacio que conocemos, pero sin luz.

No hay nada tan sorprendente y emocionante como ver que una nueva vida abre su propio camino. Una nueva vida que da la primera lección a su padre.