miércoles, 7 de mayo de 2008

Un capital esquinao

El capital campa por el mundo sin control ni jueces que lo persigan. La globalización le ha ayudado a localizar sus presas en cualquier rincón del planeta. Ha recorrido todas las esquinas del mundo para detectar cuál es su próxima víctima. Ahoga y esquilma a sus presas sin remordimiento alguno. Es un ogro sin corazón ni alma. Desde hace unos años trabaja globalmente sobre el petróleo o la vivienda, ahora se ceba sobre el maíz o el arroz. Si ya dejó a países pobres cacareando por los despampanantes precios de la gasolina ahora se ceba sin misericordia sobre alimentos básicos . El capital compra todo el maíz y el arroz que puede y lo acumula para disparar su precio. Que no sube demasiado, quema la mitad de lo comprado para que así la otra mitad valga cuatro veces más. Siempre le salen las cuentas, hasta se escapa de su dueño cuando éste cae dentro de un ataud.

Pero qué se ha creído este capital desalmado que es el mundo. Quién se atreverá un día de estos a enfrentarse a él, a decirle que no necesitamos sus servicios, a despedirlo sin finiquito. Yo en este artículo ya le aviso de manera seria y fulminante que si no cambia de actitud dejaré de escribir sobre él y le exterminaré letra a letra.