Mi padre, que tiene más de 70 años, me ha estado hablando hoy entusiasmado sobre el viaje que acaba disfrutar. Especialmente me comentaba sobre su habilidad para tirar con el arco, ya que es la primera vez que practica este deporte. Pero lo que realmente me sorprendió es que me dijo que tiene una fotografía digital de la práctica de tiro y que me la va a enviar por internet.
Me sorprende que un hombre analógico asuma con facilidad una realidad de la que no entiende muy bien su magnitud. A veces, como ocurre con los niños, las personas usan las cosas sin buscarle "tres patas al gato". Esa espontaneidad infantil es la que facilita la entrada en mundos que percibimos distantes, que no van con nosotros.
La historia es relevante para valorar cómo la era digital se está colando en nuestras vidas. Hasta ahora mi padre hablaba con una normalidad pasmosa sobre internet, pero para él, todavía no había sido útil, no había usado la Red.
Así, ya le ha dicho a su nieta, no que le envíe las fotos, sino cómo se envían fotos por internet. Me confesó además que le regalaron en el viaje un "lapiz eléctrico" donde están metidas todas las fotos y quiere verlas con sus propios ojos, para comprobar si la realidad de las nuevas tecnologías no le juega una mala pasada.
miércoles 9 de abril de 2008
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